El término Navalismo designa a una constelación de doctrinas, mitos, símbolos, rituales y prácticas institucionales que conceptúan a la marina como el factor decisivo en la determinación del poder geopolítico de un Estado y como un elemento esencial en la identidad colectiva de una comunidad política (Fleming, 2016; Lambert, 2020). El Navalismo suele aparecer en sociedades cuya cultura marítima alcanza un alto grado de desarrollo. Por cultura marítima se entiende el conglomerado de creencias, tecnologías y tradiciones que mediatizan la relación de una sociedad con el mar (Papadopoulou, 2020; Redford, 2014). Ambas categorías guardan una estrecha correlación con el concepto de pensamiento naval. Esto es, el conjunto de reflexiones en torno a la naturaleza, los fines y las dinámicas del poder marítimo que sostienen los actores político-intelectuales que operan en un contexto espacio-temporal determinado (Till, 2006).

El siglo XIX fue, incuestionablemente, el siglo del Navalismo. La hegemonía lograda por el Imperio británico tras las guerras napoleónicas se sostuvo sobre el imponente entramado de buques, puertos, arsenales y estaciones navales que mantuvo a la Royal Navy como dueña y señora de los océanos del globo. El control de los mares no solo facilitaba la circulación y distribución de las manufacturas y materias primas extraídas de las islas británicas y sus dependencias ultramarinas. Por añadido, permitía la puesta en marcha de todo un repertorio de estrategias de control imperial y hegemónico, que fueron desde los bloqueos portuarios hasta los bombardeos (Taylor, 2016; Zaforteza et al., 2018). A lo largo de esta centuria, la Monarquía española trató de recuperar los fundamentos de su poder naval, extraviados a raíz de las guerras napoleónicas y las independencias hispanoamericanas. La derrota sufrida por la flota franco-española ante la Royal Navy en el cabo de Trafalgar no supuso un colapso total de la Real Armada, pero sí marcó el inicio de una prolongada decadencia. El progresivo deterioro de la marina de guerra española presidió el reinado de Fernando VII (1808-1833). La comparación entre los estados de la armada publicados en 1808 y 1834 ofrece, tal vez, la prueba más evidente de este proceso. Si antes de la invasión de la Península ibérica por parte del imperio napoleónico la flota española contaba con 42 navíos, 30 fragatas, 20 corbetas, 4 jabeques, 15 urcas, 50 bergantines, 4 paquebotes, 38 goletas, 10 balandras y 15 embarcaciones ligeras; en 1834 los barcos disponibles se habían reducido a 3 navíos, 5 fragatas, 4 corbetas, 8 bergantines, 7 goletas y 8 embarcaciones ligeras (Bordejé y Morencos, 1999; Cervera Pery, 1979).
Motivados por este estado de cosas y por las presiones de las Juntas de Comercio de las ciudades costeras de la Monarquía, algunos actores públicos organizaron una campaña de promoción naval que se extendió desde 1833 hasta 1862. Un influyente grupo de intelectuales liberales, entre los que se encontraban ministros, diputados, oficiales de la Armada y diplomáticos como Alejandro Oliván, Jorge Lasso de la Vega, Ignacio Negrín Núñez y Facundo Goñi teorizaron que la regeneración geopolítica de España dependería de la reconstrucción y modernización de la Real Armada. Sostenían que el país podría recuperar su lugar entre las grandes potencias si conseguía reparar la pérdida de sus dominios en América convirtiéndose en una “nación marítima”. Utilizando los enclaves de Filipinas, Cuba y Puerto Rico, la Monarquía podría convertirse en una actriz a tener en cuenta en las rutas comerciales que unían el Pacífico y el Atlántico. Sus escritos presagiaban un escenario en el que una Real Armada tecnológicamente actualizada podría servir a España para desplegar su poder coercitivo sobre sus antiguas posesiones hispanoamericanas y llevarlas a una esfera de dominio informal. Ello evitaría a su vez la pérdida de Cuba y Puerto Rico frente a Estados Unidos. Por añadidura, aseguraría la participación de la Monarquía en el comercio del Mediterráneo y en Extremo Oriente, gracias al control de puntos estratégicos en las costas de Marruecos y a la expansión de la economía filipina (Escribano Roca & Guerrero Oñate, 2022).

Esta corriente de opinión contó con periódicos como El Español, El Heraldo, La España Marítima, La Época, El Español, la Crónica Naval de España, La Gaceta de la Marina, La América y La Crónica de Ambos Mundos. Todos estos medios fueron esenciales para apoyar el crecimiento de la Real Armada, ya que sus dotaciones presupuestarias dependieron en gran medida de la capacidad de los ministros de Marina para defender ante el Congreso la importancia de organizar unas fuerzas navales respetables y tecnológicamente avanzadas. El Navalismo español dio lugar a un movimiento de rearme naval que tuvo su auge con la subida al poder del “gobierno largo” de la Unión Liberal en 1858. Entre este año y 1862 se desarrolló una campaña pública para el agrandamiento de la marina de guerra que coordinó los esfuerzos de la burguesía comercial, las elites parlamentarias e intelectuales del liberalismo, un sector de la oficialidad de la Real Armada, los municipios, las comunidades de emigrantes españoles en América y la prensa. En este contexto, ciertos intelectuales orgánicos, como el diputado Eusebio Salazar y Mazarredo, el oficial de la Marina Miguel de Lobo, o el empresario y erudito Justo Gayoso, se dedicaron a sistematizar dichas demandas, definiendo grandes esquemas estratégicos que influyeron en las políticas adoptadas por los Ministerios de Marina entre 1861 y 1868. Fueron estos intelectuales orgánicos quienes con más encomio defendieron que la presencia de la Real Armada en las costas americanas del Pacífico facilitaría la protección y el incremento del comercio español, la normalización diplomática de las relaciones postimperiales y la consolidación de la Monarquía isabelina como “nación marítima” equiparable a los imperios británico y francés. El envío de la Escuadra del Pacífico fue, por lo tanto, el resultado final de un largo proceso de fermentación ideológica del Navalismo en la España isabelina. Ahora bien, este no consistió únicamente en un horizonte de regeneración estratégica: también funcionó como un canalizador de los procesos de nacionalización. El culto a la Real Armada y a sus marinos se convirtió en uno de los ámbitos más eficaces para la socialización de identificaciones nacionales entre los españoles del siglo XIX. La guerra hispano-sudamericana supuso, como ilustran los documentos expuestos en esta web, una apoteosis del culto público a las glorias navales de la nación española. Los mitos en torno al pasado marítimo de la Monarquía se combinaron con la romantización de la Escuadra del Pacífico a través de toda una panoplia de tecnologías simbólicas: poesías, novelas, obras teatrales, alocuciones públicas, corridas de toros, misas, galas de beneficencia, fiestas, banquetes y naumaquias.
Referencias:
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Bordejé y Morencos, F. de. (1999). Crónica de la marina española en el siglo XIX: 1800-1868. Ministerio de Defensa.
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Cervera Pery, J. (1979). Marina y política en la España del siglo XIX. San Martín.
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Escribano Roca, R., & Guerrero Oñate, P. (2022). Navalismo y panhispanismo como horizontes de regeneración imperial en España (1814-1862). Anuario de estudios americanos, 79(1), 1-34.
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Fleming, N. C. (2016). The Imperial Maritime League: British Navalism, Conflict, and the Radical Right, c.1907–1920. War in History, 23(3), 296-322. https://doi.org/10.1177/0968344515580492
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Lambert, A. (2020). Seapower States: Maritime culture, continental empires and the conflict that made the modern world. Yale University Press.
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Papadopoulou, C. (2020). The culture of ships and maritime narratives. Routledge/Taylor & Francis Group.
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Redford, D. (2014). Maritime history and identity: The sea and culture in the modern world. I.B.Tauris.
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Taylor, M. (2016). Empire, Technology and Seapower: Royal Navy crisis in the age of Palmerston. The Mariner’s Mirror, 102(1), 105-106. https://doi.org/10.1080/00253359.2016.1135627
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Till, G. (2006). The Development of British Naval Thinking: Essays in Memory of Bryan Ranft. Taylor & – Francis. http://public.ebookcentral.proquest.com/choice/publicfullrecord.aspx?p=183100
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Zaforteza, C. A., James, A., & Murfett, M. H. (2018). European Navies and the Conduct of War. Routledge.
